jueves, 31 de marzo de 2016

La hoguera de mis vanidades. DP 101




Mirarse el ombligo causa dolor y llagas, quererse tanto está sobrevalorado. Vivo un modo fea sin precedentes, y con el firme propósito de pasar de patito a cisne, me cueste lo que me cueste; eso me acabará matando, lo juro, esto me acabará matando.

Tengo la cara como el Kiko, y no me alimento decentemente ya ni me acuerdo, no por anorexia, que bien podría subirme a ese carro dada mi endeblez, ni por falta de recursos, es por invertir en una sonrisa de anuncio, y si me siento coartada respondo, por salud, que lo dice mi ortodoncista, por salud que es lo primero.

Maldita la hora del comienzo de esta penitencia, y maldita la primera entrega a cuenta, perder sexapil es un verdadero infierno, ver como el colágeno brilla por su ausencia, las arrugas acechan mis ojos, y ser ya, que si que lo soy, Maricarmenysusmuñecos, me tienen negra negrísima. Virgensanta con lo que yo he sido! que estaba más buena que el pan, buena de rechupete y de untar, todo eso era y un poquito más, tantísimas enritaciones me han pasado factura, eso, y que ya no tengo veinte años.

Total, que las chicas jóvenes que andan medio en bolas me achicharran día a día, con esos pantalones metidos por sus culos, y esos escotes de vértigo, que los otros días iba una delante mía andando, que estaba tan tan buena, que al llegar a casa me quité el chándal cutre y lo quemé en la hoguera. Si, así de loca estoy, aluego quemé las bragas del carrefour, que son dignas de denuncia por asexuales. Y así me la paso, pensando en mi pretérita belleza y en qué puedo hacer para recuperarla. 

Esta mañana chateando con mi rubia, para variar, me estaba contando no sé quécoño que le pasaba, y le dije que por lo menos ella no está desfigurada por una ortodoncia, a modo de consuelo, que soy su amiga del alma y así consuelo y tal, la muy mala persona me dijo que no sabía si tomarse mi desfiguración como consuelo, que no le terminaba de convencer. Maldita la rubia también mil veces, con lo que consuela que tu amiga sea más fea  o más gorda que tú, por lo menos a mi me entra el alma en el cuerpo con este tipo de superficialidades. 

Los hombres no entienden todas estas cosas superprofundas, es más con los años se ponen más atractivos e interesantes, como mi Kevin Costner de mis entretelas, que me vi la serie de Hatfields and Mcoys del tirón una tarde de domingo y me imaginé mil veces estrellada contra una pared en su cabaña de madera, con esa barba, esos ojos azules, esas canas, esa mirada tan seria, con ese macherío tan grandísimo, lamadrequeloparió en la gloriasequedó.

Y no me importa que se ofenda por leer esto el hombre que vive en mi casa, es otro bicho malo, que le he dado hoy mi DNI para unas cosas y tal, y al ver la foto, del año pasado, conste, que no es tan antigua, del a ño pa sa do, ha dicho, uyns, qué joven estás aquí. Como no cambie esa actitud tan negativa hacia mi persona ya le veo firmando aquí, aquí y aquí, con custodia compartida, por supuesto, que yo aguantaré muchas cosas, pero jamás de los jamases que menosprecien mi ajada belleza en toda mi cara.

Vivo sin vivir en mi y muero porque no muero, no sólo estoy mayor y desfigurada, sino que me cuesta aceptarlo y albergo esperanzas de un renacer de tía buena, porrasya!

Me despido con un tema temazo que confirma que estoy malita de la pelota y todo eso, pero no tanto como nuestros líderes políticos europeos, que cierran fronteras a los refugiados y los mandan ancá Turquía, que se han puesto tan contentos al ver los primeros refugiados que los ha recibido a balazos. 

La mayoría somos pura y obscena vanidad. Bye bye.




Lucía Morales.

martes, 15 de marzo de 2016

David contra Goliat. DP 100



Cumplimos años, sueños, promesas, cumplidos; cumplimos y descumplimos, dentro de este caótico lugar llamado mundo, buscamos sentido al sinsentido.

Y después de horas mirando el teclado, nadando entre incertidumbres, trato de hacer grande lo que para muchos es difícil ver, el vaivén de ser y no ser.

El miedo es lo que pretendo hacer ver, eso que para y agota, ese temblar que asusta y maneja vidas, ese demonio que no es tal, es quizá, a veces, la única manera de saber que estamos a un plin de perderlo absolutamente todo, y si anida en ti, no te escondas, es más poderoso que mil dragones, está para que aprendas que sin él no hay valor, ya que todo existe y es real, si entiendes que la nada también está.

No hay belleza sin fealdad, no hay ruido sin silencio, no hay guerra sin paz, ni enanos sin gigantes, ni luz sin oscuridad. El amor existe para compensar el odio, subir contra bajar, entrar y salir, mostrar, ocultar, hablar y callar, prender, soltar, perder, ganar, y no hay dulzura sin hiel. Ya lo dijo Melville, "En este mundo no existe cualidad alguna que no proceda del contraste".Yin y yang, yin y yang.

Admito tener mucho miedo de lo desconocido, de la adversidad, y no soy cobarde por eso, poso mi mirada ante personas valientes que luchan con sus leviatanes sin más opción, guerreros y guerreras que son David contra Goliat.

De las vergüenzas del ahora podría escribir hasta reventar, y nada aliviaría el dolor de los que sufren sin piedad, los niños refugiados en una lancha hinchable huyendo de una guerra de egoísmo y pura maldad, los padres y madres que sólo tienen su vida para negociar, o la enfermedad del ahora, el puto cáncer que se ceba y se ceba y cae en los hogares como una verdadera bomba universal.

Todos navegamos en el mismo mar, unos con suerte, otros sin ella, ricos y pobres, chicos y grandes, malos y buenos, cada uno con un principio, y todos con el mismo final, en medio la vida que viene y va.

Ninguno de ellos tiene más opción que luchar, hay solo dos caminos, todo y nada, no existe más oportunidad, entre versos vergonzosos quiero felicitar a Barbie Malibú, a la bella Esther que lleva cuatro años de risas y llantos, de quimio y radio, entre familia y amigas, hinchando sus pulmones y sosteniendo su mundo con huesos de titán, con un corazón inmenso y ganándose todo el cariño y respeto de los que la hemos podido tratar.

Y entre pasillos de hospital, pruebas, resultados, pastillas y demás, sólo quisiera felicitarte por existir, darte mi apoyo y decirte, escribirte, que eres un imán, que tu sonrisa alumbra toda oscuridad y que ojalá pudiera darte algo más que este texto. Esther, hoy y siempre te deseo Felicidad.




Lucía Morales.

domingo, 21 de febrero de 2016

Pasillo de perdición. DP 99



Lo de viajar y tal tiene su gracia, aprendes cosas, amplias las miras y todo ese rollo positivo, tengo viajes que narrar con su aprendizaje y eso, pero por donde más ando, por donde más voy y vengo, es por un sitio cercano, por un lugar zigzagueante, mi pasillo, en él me pierdo tanto que no hay forma de encontrarme, dos puntos

Empieza en el rellano de la entrada, como en todas las casas, y como vivo en un piso grande, mi pasillo es grande, y como la recorre entera, mientras deambulo por él, me recorro entera.

Puedo empezar por la cocina, que es otro comienzo y querer llegar a la salita y sentir que el viaje fue en balde, me tropiezo con pelusas en el suelo y aprovecho para sacar la escoba, ya ahí hay parada obligatoria, mis compañeras de viajes me eligieron hace tiempo, son la escoba y la fregona, indispensables para tener el suelo decente, las tengo siempre preparadas, me esperan en el lavadero todos los días, no nos fallamos, los útiles de limpieza no están valorados hoy en día, lo digo en serio, de que sirve tener una gran casa, bonita, acogedora o moderna, si no está limpita? No sirve de nada.

No siempre consigo llegar a mi dormitorio, me distrae la vida, esa vida y sus constantes curvas, no existen caminos rectos, y al fondo, al fondo a la derecha, de todas las derechas, cuando parece que llegaré a mi cama, voy y sigo, al otro baño, el mío, el que tiene pinturas que no uso, cremas caducas y silencio mortal, a veces me escondo allí, cuando algo me supera, cuando de verdad, la verdad verdadera me dice que ya no quedan salidas.

En estos metros de largo corredor me puedo encontrar con más cositas, todas a ras de suelo, soy de mirar para abajo, puedo ver huellas de pies descalzos, me enferman, y vuelvo a sacar el cubo de la fregona, el detergente, y camino dirigente hacia el cuarto baño del fondo, pero vuelvo a perderme, en la mitad de esos pasos me encuentro con que no tengo banda sonora musical, y paro, y pongo algo acorde con mi estado, ahora ya estoy menos sola.

A menudo me pasa eso, que voy y vengo y por el camino me entretengo, y me pierdo y me pierdo, y se me junta algo que espero sea coyuntural, tiendo a la dispersión, maldita ella, me hace parar en todo, en pensamientos, en titulares, en esquinas y recovecos llenos de pelusas de nuevo, el divagar pasilleando es un nuevo referente en mi.

Para alguien así, proclive a estas cosas, lo suyo sería un pasillo corto y ancho, a modo de sala central, con poder y fuerza, elegí mal mi hogar, está claro, escogí muchas habitaciones dispersas, como yo misma.

Hay pruebas que corroboran todo esto, cuando alguien viene a casa e intenta dirigir sus pasos hacia un solo lugar acaba perdiendo también el rumbo, se ve que se contagia la enfermedad del pasillo, y de mis niños ya ni hablo, la mayor siente el peso de estos metros cada día y me la encuentro a veces muerta de risa en cualquier parte del pasillo sin tener ni pajotera idea de hacia donde iba.

Mi madre ya es mayor, y dice que tiene un poquito de Alzheimer, me niego a creerlo, duele tela eso, y de hace unos años acá pierde el rumbo en muchos lugares, lo del pasillo lo amplia ella por la vida en general, a lo mejor heredé eso, junto con los problemas de circulación y la papada, ya podía haber heredado sus ojos, malditos genes saltimbanquis.

La cosa es esa, que olvido la razón de mi partida, que cuando lo recorro se me va la cabeza más de lo que considero normal, y hago de todo, tardo varias vueltas en saber qué es lo que me proponía al principio de mi viaje, y me lo paso bomba sola, sobre todo cuando reparto la ropa doblada y planchada, es fácil encontrar calcetines y bragas en lugares que no le corresponden, es fácil que deje el cristasol y el trapo olvidados a la vista de las visitas, porque seguramente me paró mi cabeza donde de verdad quería estar, en la salita, epicentro de mi piso, la salita está rodeada por lo demás, y ahí paso las horas, escribiendo o perdiendo el tiempo en Facebook, recuerdo, soy de fácil perderme.

Qué más da si voy de un dormitorio a la cocina, o del salón al baño, pasaré por el pasillo, me perderé mil veces, sólo me encontraré algunas, serán justo en el medio, en la salita llena de muebles de madera, en mi centro oscuro y solitario.
Mi pasillo es todo interior, sin ventanas, pero con muchas corrientes, el frío lo inunda en invierno, me obliga a dar más vueltas en busca de calcetines, trillones de calcetines que no alcanzan a calentar nada.

También puedo elegir salir fuera, que no le he dicho, mi hogar tiene una terraza digna de carreras de galgos, ahí me pierdo menos, miro a la gente que pasea, no hay más, no hay lugar a confusión, aquí mi mirada es la única que se siente perdida, es más fácil mirar para fuera que mirar para dentro, siempre.
Los días de estar harta de mi elijo eso, mirar hacia fuera, desde la terraza, tan larga ella, con todo el viento del mundo, decidido a llevarse mis malos pensamientos, y yo, decidida a enresevarlos dentro, cuando me recorro y zigzagueo.




Lucía Morales.

jueves, 18 de febrero de 2016

Depedeando que es gerundio. DP 98



Vamos a darle caña al mono que es de goma. Aquí el mono soy yo, la caña, seguir depedeando, y la goma..., la goma es la vida y sus circunstancias.

Me prometí llegar a los cien dp, tuvieran éxito o no, contaran algo o no, y no soy de prometer nada, que de pequeña vi la Princesa Prometida y me costó la vida empatizar con esa rubia guapísima, decidí empatizar con el cura del final, era gracioso y tenía unas gachas en la boca muy cuchis. Pos eso, que debo publicar tres puñeteros relatitos más y creo que me acabaran matando, si, escribir y vivir mi peligrosa vida me resulta ciertamente incompatible.

Explicoteo, no puedo compaginar hacer las camas, limpiar, lavar ropa, pensar comida, preparar comida, incluso, intentar comer comida, madrerear y Obirear con escribir la novela del siglo y ser una afamada bloguera, tengo que ceñirme a la realidad, man que os pese, man que pierda, es justo y necesario que siga aburriéndome con este maldito marujerear que llevo, por culpa de la frase que circula en las redes y es una Verdad Verdadera, dice, Si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina, es mortal.

Veis, estoy a pique de un repique, jolines, con lo listibiri que soy por qué leches no me dio por sacarme unas oposiciones, si es que podría haber sido Notaria, firmar y firmar y ser rica a reventar, pero no, me dio por educar a mi prole y verlos crecer y todo eso, es que no puede ser, y si es cierto que puede ser, pos que me den una paguita, como contraprestación por mis servicios, proclamo justicia madril.

Menos mal que tengo a la rubia que me salva, en tres semanas nos vamos de concierto, con nuestro amados Mártires del Compás, mientras, de mientras, quedamos todas las semanas y rompemos nuestras monotonías, somos indignas y perdemos el norte, la compostura y la vergüenza, que os recuerdo que es mi nueva etapa en esta vida, sentir vergüenza a cada rato, y como me pilla de nuevas, pos vivo en un sinvivir, y muero porque no muero.

Mi rubia esta mañana, en un ataque de lucidez sin precedentes, me ha dicho que tiene ilusión porque salgamos una noche en limusina, nos arreglemos como putas, bebamos como cosacos y nos hagamos un millón de selfies con nuestros móviles de ocho núcleos, me he quedado loca, pero ella dice que si, que por dentro las limusinas molan mazo y que saldremos reketeguapas y daremos tela de envidia a nuestros amigos del alma del Facebook, eran las 7.30 de la mañana, no me veía con fuerzas ni moral para discutirle, ergo, he aceptado. Así que ya tenemos dos eventos programados, el del concierto de los Mártires y el de la Limusina, y todo compatibilizado con los pucheros, los baños y los traslados al conservatorio, colegio e instituto, puro frenesí, con deciros que he tenido que bloquear a Jesús Calleja porque me estaba acosando, venga a pedirme que hiciera un programa con él, qué loco está, y triste y cabizbajo ha optado por la Pataki.

Y ahora que os dejo pensando en mi emocionante vida me voy a seguir jugándome el tipazo, me toca Espumar el puchero.



Lucía Morales.



jueves, 28 de enero de 2016

De caballos y ballenas. DP 97




Si fueras un animal cual serias? Elegí una ballena hace mucho tiempo, tenía dentro otros, y la elegí a ella, grande, poderosa, maternal y llena de cantos que sólo, de solamente entienden las ballenas.

Dentro tengo caballos salvajes, intento dormirlos a cualquier costa, silenciarlos, matarlos, justificarlos, arrinconarlos y que se arrepientan, es por eso de las etapas, de las maneras, estreno una nueva que no sé cuadrar, y que despierta incertidumbre y desconcierto en los demás, es la Era de la Vergüenza.

Se te mete dentro si la dejas, y te come, arrastra y envenena,  inabilita la locura y lleva a un desierto sin noches ni estrellas, con un silencio creciente y cruel, y cuando te preguntan qué te pasa, no sabes la respuesta, ya no las tienes todas, sólo más preguntas, y látigos, arpones y cazadores de ballenas.

Empiezas a matar una parte de ti cuando conoces tus vergüenzas, y crees morir cuando ves que los demás las ven y las tientan, cuando crees que lo único que hay tras la originalidad y el desparpajo, es quizá una palabra fea y horrenda, la que tengo en la punta de los dedos y la lengua, atascada en mi garganta, bloqueando el texto, Esperpento, cuando te ves desde fuera, y sólo logras verte de esa manera.

Estoy falta de pompones, figuras literarias, y sobrada de rimas y leyendas, ahora que estoy tan cerca de tirar la toalla de la doma de mi caballo salvaje, y de los asesinos de ballenas, vuelvo a buscar muletas, quiero leer Moby Dick, emocionarme y entender su alegoría, luego puede que siga buscando una historia digna de ser escrita, para consuelo mío y de los que todavía me leen y tienen fe en mi.

Y es que es cierto que si los caballos no galopan no son bellos, y que si matas la locura que llevas dentro, anulas una parte de ti, y puede que sea la más bella, la que atrae miradas ajenas. Cuando me falte el tiempo para sentarme frente al ordenador me arrepentiré de todos los minutos tirados a la papelera. Espero que antes de cumplir los noventa pueda regalarle al mundo mi primera novela.



Lucía Morales.

martes, 19 de enero de 2016

Otro Peter Pan. DP 96



Querida mía que no es que yo lo diga, es que la historia se repite constantemente, la de tu cabeza, sueño y pensamientos, y la de otra persona que es un lobo con piel de cordero. 

No es la primera vez que sucede, ni será la última. Tú anhelabas un cuento, él otro distinto, pero como en esencia os sentíais tan protagonistas, especiales, únicos y bellos, pues decidiste tirarte al vacío y volar, sin paracaídas, sin colchoneta para amortiguar el golpe; y caerás, te darás de bruces, completamente sola, te levantarás luego sacudiéndote el polvo, llena de heridas y, con la poca dignidad que te quede, mirarás al cielo y puede que con el tiempo olvides y puedas esbozar una sonrisa, sobre todo para una cosa, para reírte de ti misma.

Hace unas semanas leí una novela que se considera obligada en la actualidad, de un autor de renombre, con frases demoledoras, Intimidad, una historia para nada original. Nos narra la noche en que un hombre de clasemediaalta decide irse de casa, abandonar a su mujer y a sus hijos pequeños, dejar su comodidad y estatus básicamente por una cosa, la que subyace en casi todos los divorcios de clasemediaalta, follar más.

Y no es que yo esté aquí para juzgar al protagonista, no, para eso ya tiene él su conciencia, ni vine para calibrarlo, ni para recordarle a nadie lo bueno y lo malo de mantener una familia, ni de tener responsabilidades a cambio del regocijo donde habita, no, es que este tipo no es capaz de ver más allá de su polla, y no es, por mucho que se justifique, ni que intente manipular nada, no es más que otro Peter Pan.

Merece una paliza, o vivir a partir de toda su cobardía, en eterna soledad, esa que te nubla el cerebro, la que le quita el sentido a todo, la que lleva de cabeza a la noche fría llena de alcohol, a gente desconocida que regala su intimidad por no sentir su vacío tan ensordecedor. El protagonista se marchó de casa sin dar explicaciones, sin despedirse, no dio la cara, por eso lo condeno, hay algo que no perdono en algunos hombres, que te hacen sentir culpable por no estar todo el día con una cerveza en la mano y la otra ya sabemos donde. Pura falacia, cobardía, egoísmo y tempestad.

Todos tenemos etapas de querer seguir viviendo en un cuento, yo la primera que me engaño también cuando paso horas y días rodeada de monotonía, lavadoras, pucheros y ningún bombonero que me prometa el cielo en la tierra.

Llamadme loca por no querer que venga nadie de fuera a contarme un cuento, que para narrar, hace tiempo, me basto y me sobro yo.

Y si un día me despierto y veo que mi vida también es un embuste, entonces ya veré qué hago, quizá deba callarme, puede que mi realidad sea también mentira, y de golpe se voltee mi tortilla, entiendo que cabe esa posibilidad.



Lucía Morales.




jueves, 14 de enero de 2016

Gente que viene y va. DP 95







Vuelvo a la orfandad impuesta, la que producen los finales de algunas historias, soy como Candy Candy pero sin Annie,
 y sin principe azul.

Ya no tengo droga supervitalizante, la de mi Bea en su pueblo de Santander, que habita en un libro con portada verde manzana, la de la casa en el árbol, la loca que despechada volvió a casa de sus padres, esa joven arquitecta que en dos meses vio a mucha Gente que viene y Bah, se ha ido, la finiquité esta tarde, sin risas, hecha un mar de lágrimas le dije adiós, yo es que para las despedidas no valgo, soy demasiado mártir, y ante los finales inevitables vuelta al llanto melodramático, si es que reír y llorar muchas veces van de la mano.

Mañana buscaré la felicidad en otra parte, no me va el rollo ese de que la felicidad está en el interior, que va, que va, milongas, y mira que me río de lo que haga falta, de mi misma, de Janerio y todo lo demás, pero, siempre hay un pero, toy tristona sin mi Bea, malditas historias que acaban, debería haber escrito Laura Norton una saga, si, claro, y no la mierda esa de 50 sombras de tal y tal.

Mi Bea estaba tan feliz haciendo el mahara en su pueblo, cambiando su vida y la de su familia a cada página, perdiendo los papeles más que yo misma, que en eso tengo nivel experta, y va y decide que 477 páginas son suficientes, NOOOO, de eso nada monada, una segunda parte esperaré y si no soplaré, soplaré y tu casita derrumbaré.

Es una triste pena saber que las cosas buenas acaban, que perdemos gente en nuestras vidas, que la eternidad sólo le pertenece al tiempo, que igual que nos dicen hola, nos pueden decir adiós, y para eso no estamos preparados, no, tantas personas que conocemos y ocuparon sólo un espacio, gente por categorías, a corto, medio y largo plazo, nadie perenne, ufffff.

Y para colmo de tonterías esta semana he sentido un vacío o dolor robados, agonías soydios, se murió David Bowie, y al ver la cantidad de gente que lo ha sufrido, llorado, cantado, llamado, ado, ado, ado, me puse melancólica, pensaban que él era eterno, se les fue un Dios, y aunque para muchos es una estupidez idolatrar, me di cuenta que no es eso, entendí que querer incondicionalmente a un mediodesconocido también es amor.



Lucía Morales.

sábado, 9 de enero de 2016

DP Jarecrisna, jare, jare. DP 94



Para todo hay un nivel en esta vida, incluso puede que para algunos no haya sólo uno, en mi caso concreto hay dos, o tres, o mil, o chorrocientos mil, es por eso de no tener a cada rato las cosas claras, por la bipolaridad esta que me acabará matando, es oficial, explicoteo, dos puntos

Fueraparte de la monotonia del marujeteo y tal, tengo muchos momentos de reliarme, porque hay días que me levanto con una extraña sensación en mi precioso y proporcionado cuerpecito, me despierto con unas ganas enormes de que me pase algo bueno, si, mi flipe es brutal, me pongo ropa cómoda y calzado deportivo para hacerme un millón de kilómetros y ver si se me pasa, pero no se pasa, al contrario, andar más que las Muñecas de Famosa me produce más subidón, es que voy con mi ipod todo moderna, adelgazando sin esfuerzo y con el sol dándome en mi carita de treintaipocos. La vida es de siempre muy injusta, pero hay momentos en los que siento cierta equidad, producida por un descontrol de dopaminas bestial, bien lo sabe dios y cualquiera que haya leído un mínimo de psicología o psiquiatría.

Es por eso que disfruto tanto de las películas de colgados, como por ejemplo El lado bueno de las cosas, con mi futuro marido, Bradley Cooper, es importante entender el cuelgue ajeno si queremos que la gente entienda el nuestro. No digo que sea tan importante como la paz mundial, pero ahí ahí andan. Y total, que amo a Bradley Cooper desde hace tiempo y en silencio, como las hemorroides, y como soy bi para todo, también amo a Jennifer Lawrence, soy poco original en mis amores por muy bisexuales que sean, lo sé, lo admito y no por eso me retracto, la Jennifer ha subido el escalón de mi divinidad al ponerse rubia, amo a las rubias falsas de Hollywood, son todo lo que siempre quise ser.

Parte de la culpita de mis subidones felizones son por un libro megacomercial y simplón, Gente que viene y bah, me lo ha emprestado mi hermana chica, que es lista pero lee cosas insustanciales. Pos eso, que me meo toa leyendo el tocho comercial, y me dura horas y horas, y como efecto colateral no le grito a los niños ni al hombre que vive en casa, o les grito menos, y parecemos una familia que come perdices a cada rato.

Cuando me levanto con la sensación de querer cosas buenas y con la sonrisa puesta, dejo de odiaros a todos, podría ponerme una sábana naranja y cantar jarecrisna, jare, jare, repartir florecillas e incluso hornear galletas y pasteles. He hablado todo esto con mi amiga la rubia y sospechamos que puede que sea yo una persona de esas que tienen esperanza e ilusión, este tipo de conjeturas me dejan más loca todavía. Es brutal lo que hacen las hormonas conmigo, pienso mucho en mi carrera escritural, en que yo podría escribir como Laura Norton y todas esas mujeres que publican libros chorras como churros, pero me entran luego los bajones y claro, en modo hundida es otro cantar, y no el del Mío Cid precisamente. 

Y así voy, dando bandazos por este mundo, a expensas de la química que me maneja, vendida perdida y muerta de amor por cualquier hombre alto con ojos claros y pecho ancho. Qué vivan los días de querer comerse el mundo y llenos de subidón! Qué vivan todos los tarados que me hacen sentir del montón!

PD: Querido Bradley, I love you, I hope than you love me someday.



Lucía Morales.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Happy miscelánea. DP 93.



Somos libros, somos cuentos, somos sagas, algunos epístolas.
Somos capítulos locos porque nos lean, incapaces a veces de generar misterio, otras, las brumas nos inundan y nos pierden, y se nos abren las entrañas, y las aguas.

Somos cruces del catolicismo, vampiros de una sangre derramada por alguien que está en el libro más antiguo, somos antiguo y nuevo testamento, en el fondo, sin todo eso que aprieta y ahoga, somos libres, carne y hueso de titanes.

Quisiéramos ser apocalipsis, versículos, luces errantes en este lugar lleno de caos. Seres divinos cargados de amor, y nos duele vernos
inmisecordes, blasfemos, repugnantes, malditos, finitos. Nuestro destino, cenizas, también nos acompaña lo oscuro y negro, el dolor.

Y pensantes, seres pensantes ocultándonos de las verdades más simples, bebemos de lo seguro ante lo incierto, giramos y latimos en un eterno baile de máscaras, bebiendo vino, somos sangre derramada.

Somos estructura narrativa que nada a la deriva en el mismísimo caos. Y pese a todo eso logramos encontrar caminos, conseguimos a veces lo que anhelamos, cargados de miseria, de gloria, débiles y fuertes, somos eso y más, llenos de frustración e incluso de alguna que otra oportunidad.

Somos principio y fin, como cada año del eterno calendario, en el fondo albedrío. Para muestra yo, quería escribir algo dedicado a Salinger, y me perdí, como siempre, como cuando lo leo desorientada y voy y me encuentro, entre comas y comos.
Somos páginas que pasan porque tienen que pasar.

No tengo nada coherente que decir para cerrar el año, sólo, de solamente, contar que ya no me da miedo ni pereza ordenar algunos cajones, perdí el miedo a tirar lo viejo en espera de algo nuevo y quizá mejor, mientras bebo cerveza.

Señores y señoras, Feliz Año Nuevo y Happy vida miscelánea.



Lucía Morales.

viernes, 4 de diciembre de 2015

DP 92. Más que mil palabras




Hace años vi la imagen más bella, no la olvido, nunca lo haré, es uno de los tesoros que guarda mi memoria, es uno de mis refugios.

Agosto, feria de Málaga, paseando a mi niña. Entre la muchedumbre, las luces, el ruido insoportable, allí, entre todos los nadie estaban ellos, una familia, la familia. Cuatro personas invisibles para los demás, simbólicos y grandes para mi. El padre, la madre, el hijo, la hija. Eran feos, incluso gordos, eran pobres, terriblemente pobres y humildes, eso se ve, eso se sabe, yo estaba allí.

Y entre el todo, ellos eran un todo, sus sonrisas, verdaderas ellas, su forma de agarrarse, su humildad, más grande que cualquier otra que pueda llegar a toparme, felices, si, ellos eran felices. Seguro iban con su dinero contado para disfrutar de esa noche, seguro que dejaron los problemas cotidianos en el cajón de la cómoda, sé que no necesitaban más, que eran personas que no van al Ikea, ni sacian sus vacíos en un centro comercial un domingo, ellos no. Ellos se querían, se sentían a gusto siendo ellos, se cuidaban, y se cuidan, el tiempo no marchita lo más bello. Sé que se cuidan.

Sigo buscando ese refugio, sigo buscándolos cuando vuelvo a la feria, mientras tropiezo los busco, en este absurdo mundo colmado de avaricia y consumismo, de imagen, online, en este lugar lleno de ruegos y preguntas, este lugar inhóspito todavía tiene rincones donde sentirnos a salvo.




Lucía Morales.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cuando Adele dijo Hello. Dp 91.





El camino de las expectativas está lleno de frustración y el del autoconocimiento está hasta arriba de mentiras que a nadie salvan, el trasiego de los días definen lo único real, lo que soy.

Tras quitarle el sirope y la nata a los postres, los postres mismos, sus edulcorantes, arrancando adornos y gafas de sol, sin maquillaje, desnuda, con cierta oscuridad que agradezco y empieza a enamorarme, a gusto de un valiente consumidor, termino otro libro de Salinger, mi nuevo Dios, y vuelvo a la orfandad cotidiana, al desapego con todos, miro de frente y no hay nadie, cargada de monotonía me atrevo de lejos con algún espejo, al final me encuentro con que soy y tengo ese reflejo que frunce el entrecejo, serio, cuarentón. 

Y es que decidí hace tiempo quedarme con la verdad sin artificios, la belleza casta, cargada a veces de decepción, sé que viene con dosis enormes de soledad, no quiero adulación, ni estar por estar, decir por decir, hablar por hablar, me molesta y hasta enfada cada hombre que me saluda con un, hola guapa, no le diré adiós. Escapo de la foto estudiada, como Adele cuando nos dice Hello, no entiendo Instagram, ni los amigos a medias, ni los amores sin amor.

Tanto esperar por esperar, regalando tiempo a quien no lo merece, mendigando y siendo migaja, aquello que sobra, con un conformismo apabullante o con un patetismo que intenta ocultar dolor y rencor. 

Pierdo la fe esa que cuentan, odio tener que aprender de lo malo, engañarme hasta con eso; un error es un error. Guarda tus excusas para quien las trague. Quiero gustar sin provocarte, que me quieras siendo yo.


Deja de buscarte en los otros, de imitarlos, no le busques tres pies al gato, salta o te alejas, y no me des sermones ni pretendas hacer que escuchas, que te importo, que me entiendes, yo admito que no te entiendo ni lo pretendo, y te advierto de algo, mis zapatos sólo me los pongo yo.

Al final somos lo que repetimos mil veces.


Lucía Morales

Mi CV está aquí. Dp 124

Estaba tomando cañas, dos puntos No recuerdo la última vez que escribí un Dp, seguramente hace demasiado, demasiado de todo, para ca...